Sobran profesionales como tú. (La ley oferta-demanda)

“en tiempos de crisis,

unos lloran y otros venden pañuelos”

(Warren Buffett)

Una historia personal

Recuerdo perfectamente aquel día, era 10 de Marzo del año 2010, yo estaba en clase en la facultad de arquitectura, en una asignatura llamada “iniciación a la profesión”. Ese día, el tema que íbamos a dar era “el estado actual de la profesión de arquitecto”. Nunca olvidaré esa clase. Ese día fue en el que empecé a darme cuenta de que algo no funcionaba en mis planes de vida, algo iba mal…

El profesor comenzó mostrando dos tablas, una que mostraba la evolución creciente de las escuelas de arquitectura cada año, y otra con el número creciente de arquitectos por año.

Los datos los he plasmado en éste gráfico, el cual representa el número de arquitectos en España a fecha de 2010, y la previsión de crecimiento hasta 2020.

Gráfico número de arquitectos en EspañaEl profesor nos explicó que en ese momento que había más de 50.000 arquitectos y casi 50.000 estudiantes en España. Por lo tanto, no tardaríamos mucho en llegar a ser 100.000 profesionales de la arquitectura en nuestro país. El problema vino cuando nos explicó que, según el ratio medio europeo, en España necesitamos tan sólo 10.000 arquitectos. Por lo tanto, 9 de cada 10, íbamos a sobrar.

Estas ideas cayeron como un mazazo en la frente. Mi pensamiento en ese momento fue: “creía que el problema de mi profesión era la crisis inmobiliaria, afectada por la crisis financiera del 2008, pero resulta que, por mucho que se arreglen los bancos, mi mayor problema no es la crisis, ¡son mis propios compañeros de profesión!”

El ambiente en la clase no podía ser más desolador. Ahí estábamos, 30 alumnos que llevábamos 5 años dejándonos los ojos, los codos, incluso algunos el pelo, por acabar la carrera, y estábamos dándonos de bruces con la realidad. Nadie decía nada, todos mirábamos la pizarra con un sentimiento de desolación inmenso en nuestro interior. El profesor no ayudaba a levantar el ánimo, y pronunciaba frases como, “9 de cada 10 de vosotros no firmara un proyecto en su vida. ¡Aceptarlo! ¡es así!”

Cuando empecé la universidad mis expectativas eran otras. Mi amigo David, llevaba cinco años trabajando como arquitecto, era director de obra, cobraba 100.000€ al año y tenía su BMW de empresa. Pero claro, esto ya era historia.

Durante la carrera, recuerdo haber pronunciado frases como “hay que ser tonto para tirarte 5 o 6 años estudiando algo, y luego dedicarte a otra cosa. No entiendo cómo puede haber gente estudiando carreras que no tienen salidas…”

¿Cómo me podía estar pasando esto a mí? Me estaba tragando mis propias palabras, y no eran plato de buen gusto en absoluto. Yo tenía un sueño, tenia una pasión, creía firmemente que llegaría a ser un gran arquitecto, y luchaba cada día para ello. Tenía claro hacia donde iba mi vida. Hasta ese día, ese 5 de marzo de 2010.

Os contaré cual fue mi reacción a esta realidad.

Hasta ese momento yo era un estudiante ejemplar, sacaba incluso algunas matrículas de honor, estudiaba cosas que estaban fuera del temario, y hasta estudiaba cosas de otras escuelas por el simple hecho de aprender más. Mi motivación era clara, quería ser un gran arquitecto e iba a estudiar y aprender todo lo posible para lograrlo.

Pero este día cambió todo. En poco tiempo pasé a ser el claro ejemplo de estudiante vividor. Salía de fiesta tres veces por semana o hasta que me quedaba si dinero. Me dedicaba a hacer deporte, irme de cañas y ver series online. Había perdido 5 años de fiestas y placeres universitarios, y no quería volver a perderme nada.

Esto fue cada vez peor, cada vez tenía menos claro que iba a hacer con mi vida, cada vez tenía menos ilusión por hacer nada, cada vez salía más, y bebía alcohol a diario. Esto, acabó en octubre de 2010 con una depresión.

Por pura casualidad, fue entonces cuando me encontré con un seminario llamado “Revoluciona tu vida. Desata tu Potencial“. Con ese nombre, podía ser exactamente lo que yo necesitaba. Tenía que saber de que iba aquello…

Después de dos días de seminario, risas, bailes y caminar descalzo sobre brasas, salí del auditorio hiper motivado. Fui sólo allí, y conocí una chica guapísima con la que pasé la mayor parte del tiempo. Había una química muy especial entre nosotros y claramente ambos queríamos que eso fuera a más. Al acabar el seminario, el sábado por la noche, ella me dijo “¿vamos por ahí a tomar algo?”.

A esto yo le respondí: “Lo siento, me quiero ir a dormir pronto. Mañana voy a madrugar  y  ponerme a trabajar lo antes posible. ¡Un placer conocerte!”

Y me marché. Aún hoy en día me río y me cuesta creer cómo reaccioné, ¡pero así sucedió!

Ya tenía claro que tenía que ser yo el que hiciera que las cosas cambiaran, ¡y estaba deseando hacerlo!

La solución que yo encontré

Mi problema laboral era que había mucha más oferta de arquitectos que demanda de trabajo, luego, necesitaba encontrar algo en lo que la ley oferta-demanda no jugara en mi contra.

Lo que más me gustaba del trabajo de arquitecto era proyectar, fluir y diseñar el espacio en el que otras personas desarrollaran su vida. Muy bonito, si, pero la mayoría de arquitectos quieren hacer eso. De hecho, nos pasamos el 80% del tiempo haciendo eso. Sin embargo, había algo que al resto no se le daba muy bien, algo que casi nadie quería hacer y que, casualmente, a mi me resultaba muy sencillo. Aquello era el diseño y proyecto de estructuras.

No era mi gran pasión. Me gustaba, si, y era algo en lo que había mucha menos oferta de profesionales. La mayoría de los que calculan estructuras son ingenieros, y no son capaces de comunicarse correctamente con los arquitectos, no son capaces de comprenderles y de entender sus intenciones. Yo si era capaz, y podía calcular estructuras igual o mejor que muchos ingenieros. Entonces, mi plan ahora estaba claro. Crear mi propia consultoría de estructuras. Al día siguiente de entregar el proyecto final de carrera, declaré abierto mi negocio. “Estructuras ArquiteKten” lo llamé.

El equipo de consultores era yo, con mi portátil sobre la mesa del salón, trabajando 10 horas al día en mi piso de estudiantes.

La idea no salió mal del todo. Tenía trabajo, principalmente calculando complicadas estructuras de proyectos finales de carrera que otra gente no sabía calcular. Yo cobraba el doble, pero era el único que ofrecía esos servicios para edificios singulares.

Después de 3 meses, había calculado varios proyectos finales de carrera y una vivienda pequeña para un despacho de arquitectos. Pero se acababa el año universitario, y veía que la demanda de este servicio no era muy alta. No tenía cartera de clientes, y, en ese momento, no sabía las cosas que sé ahora. Por lo tanto, no veía cómo podía captar nuevos encargos. No sabía como continuar, y tenía que pagar el alquiler. Así que, decidí volver a cambiar.

Esta vez quería poner la ley de la oferta y la demanda a jugar a mi favor. No me importaba no tener ni idea de el sector, quería algo en lo que las ventas fluyeran. Algo en lo que los clientes llamaran a tu puerta sin tener tu que ir a ofrecerte. Algo que fuera fácil de funcionar, y que me permitiera ganar dinero. Pero seguía sin saber qué hacer.

La solución me la dió Emilio Duró, el famoso coach empresarial. En el minuto 36 de este vídeo, comenta: “A partir de cierta edad, o tomáis betacaroteno, o tomáis antioxidantes, o hacéis deporte todos los días, o si no, moriréis”.

¿Betacaroteno? ¿Antioxidantes? ¿Qué está diciendo este señor?

Emilio estaba hablando sobre medicina antienvejecimiento. Estaba hablando sobre algo pequeño, algo que no estamos consumiendo en masa ahora, pero que cada vez más gente entiende que es importante tener en cuenta. Estaba ante un sector incipiente y en crecimiento. “La ley de la oferta y la demanda juega en favor de este sector”, pensé. “¡Bien! ¡ya tengo un sector!”

Además, en aquella época, Junio del 2011, no hacían más que aparecer noticias sobre el increíble crecimiento del ecommerce, el cual, era de un 25% interanual.

gráfica crecimiento ecommerce

Entonces, sin hacer mucha más ciencia, pensé: “si esto del antienvejecimiento va a crecer cada año más, y el ecommerce también crece, si junto los dos conceptos, muy mal lo tengo que hacer para que esto no funcione…”

Así que, en aquel momento, sin tener ni idea de internet, ni de comercio electrónico, y ni pajolera idea de ordenadores o tecnología, decidí crear mi tienda online, lindavita.com.

Ya no calculaba estructuras, y no ya podía pagar el alquiler. Tuve que dejar mi piso y me fui a vivir con mi madre. La curva de aprendizaje fue dolorosa, pero poco a poco, me fui formando en la que iba a ser mi nueva profesión, y, poco a poco, las ventas fueron creciendo cada vez más.

Al cuarto mes, la tienda ya facturó sus primeros mil euros, y cada mes, las ventas siguieron mejorando. ¡La ley de la oferta y la demanda por fin se había puesto a mi favor! Sólo en el último año (2014) la tienda facturó unos 80.000€. No es el mejor negocio del mundo, pero para empezar, estuvo bien.

Sin embargo, estas cifras no son nada si las comparamos con lo que consiguió mi amigo Miguelo. Miguelo es un tio que se sacó el graduado por las noches, como los chungos de tu barrio, que un maravilloso día, allá por el año 2005, se le ocurrió montar su tienda online de regalos originales, Regaletes.

Simplemente vendiendo cacharros importados de china y con una inversión inicial de tan sólo 50€, su tienda ha llegado a facturar 500.000€ en un sólo año. Un gran éxito, si. Y es que tiene mucho mérito ver el boom del comercio electrónico 5 años antes de que el resto nos diéramos cuenta. En el año 2005, a nadie se le pasaba por la cabeza crear una tienda online. Por eso, había muy pocas y las necesidades estaban infraservidas. La demanda era mucho mayor que la oferta. Lo cual hizo a Miguelo muy feliz.

miguelo feliz

La clave está en aportar valor

Si un chaval sin formación ni experiencia como yo, o como Miguelo, pudimos hacer esto, simplemente fue porque ese era un nicho con más demanda que oferta. Existía un grupo de personas con necesidades, y estaban deseando que alguien les permitiera conseguir lo que querían.

Así es como funciona. Cuanto mayor es el valor que aportas, mayor es el valor que recibes, y en la mayoría de casos, este valor lo recibes en forma de salario, o facturación. También es cierto que puedes aportar valor a la sociedad y no ganar dinero a cambio, pero para no desviarnos del tema, esto lo trataremos en otro capítulo.

De acuerdo, pero, ahora puede que estés pensando, “pero ¿cómo se yo cuando aporto mucho valor?” Buena pregunta, vamos a ello.

El valor que tú aportas está influido por dos variables:

La primera variable la podemos entender como lo bien que resuelves un problema o una necesidad. Es decir, si eres el mejor fontanero de Madrid, seguramente cobrarás mucho, porque resolverás instalaciones que otros fontaneros no saben resolver, tendrás muchos clientes, y lo harás mejor que nadie. Por la misma razón, suele cobrar más un cirujano que un kioskero, porque resuelve un problema mas grande que no todo el mundo sabe solucionar.

La segunda variable es  la relación del volumen de personas que tienen esa necesidad y el volumen de personas que ofrecen lo mismo que tu. Esto es la ley de la oferta y la demanda. Sencillo, ¿verdad? La escasez o abundancia de algo también afecta al valor que aporta.

Para entender esto, podemos pensar en una botella de agua. ¿Pagarías miles de euros por una botella de agua? No, ¿verdad? Pero, si llevaras 3 dias sin beber agua en el desierto, y tuvieras un millón de euros en el bolsillo, quizá estarías dispuesto a pagarlo para tener la botella.

Muy bien. Ahora, antes de continuar, me gustaría que te respondas a ti mismo estas preguntas:

  • ¿Soy un profesional de muy alto nivel en lo que hago?
  • ¿Hay mucha gente que necesita de mis servicios?
  • ¿Hay muchos profesionales iguales que yo?
  • ¿Crecerá a mi favor esta relación entre el volumen de clientes potenciales y el volumen de competencia? ¿Empeorará? ¿Cómo evolucionará en el futuro?

A estas preguntas anteriores, algunas personas estarán teniendo respuestas más positivas, pero la mayoría de las personas no tendrán tanta suerte.

El nuevo paradigma laboral

¿Y esto a qué es debido? ¿Por qué hay tanta gente con dificultades para encontrar trabajo?

Los tiempos cambian mas rápido que las profesiones, y, hasta que eso se equilibra, los que están en las nuevas profesiones gozan de un privilegio especial, la sociedad está infraservida en esas necesidades nuevas, mientras que la mayoría de las personas forman parte de las profesiones antiguas.

Mucha gente estará pensando que esto es debido a causas ajenas, a la “crisis”, o al mal gobierno de los políticos. Estos pensamientos te hacen creer que todo volverá a ser como antes, o que todo debería volver a ser como antes. Exiges a los políticos y a la sociedad que vuelvan a lo anterior, y te sientas a esperar a que eso ocurra, quejándote de lo mal que está todo y de lo injusto de tu situación.

No seré yo el que alimente este sentimiento, ni el que te diga que estas equivocado o no. Esto no es importante, lo importante es, ¿que vas a hacer al respecto? ¿vas a esperar a que las cosas cambien? ¿o vas a hacer que las cosas cambien?

Ya sabemos cual es el camino fácil, y cual es el camino adecuado, pero hay una gran diferencia entre “saber lo que hay que hacer” y “hacer lo que hay que hacer”. Esa es la diferencia entre “conocimiento” y “sabiduría”.

Se acabó la crisis, pero sigue el paro.

 

Bromas aparte, el paro sigue siendo un gran problema en muchos países, es la realidad. El peligro está en las personas que creen que su situación de desempleo o precariedad laboral es debida a la crisis financiera, puesto que eso hace ya mucho tiempo que pasó. En este vídeo del año 2014, el director del banco de España explicaba claramente que la crisis financiera había acabado.

Entonces, si la crisis acabó hace años y yo sigo sin trabajo, ¿cual es el problema?

El problema es el desequilibro de profesionales, o, como apuntaba el título de este texto, es que probablemente “sobran profesionales como tú”.

¿Conoces a algún informático en paro? ¿Médico? ¿Biomédico? ¿Experto en programación? ¿Robótica?….

Quizá estés pensando, “vale, si, pero eso son cosas muy complicadas y a mi no me interesa nada de eso”. No te preocupes, no te voy a decir que aprendas medicina en un fin de semana, pues hay montones de cosas más sencillas y que también funcionan. Por ejemplo, conozco varias personas que empezaron agencias de marketing online sin tener ni idea de marketing online y viven de ello. La razón es que, como hay tantas empresas que demandan ese servicio, y esas empresas tampoco tienen ni idea del tema, pues aún así lo pagan. Oferta, demanda. Punto.

Entonces, ¿qué puedo hacer para mejorar mi futuro laboral?

Tampoco te voy a decir que estudies ninguna carrera, puesto que conozco muchas más personas de éxito sin título universitario que con él, o, los que lo tienen, ni siquiera se dedican a ello.

Lo único que te quiero pedir es que pienses en el futuro.

Cuando conocí a mi novia ella se sentía muy desmotivada con su futuro laboral, ella estaba estudiando derecho, lo cual también está hipersaturado de profesionales. Entonces le dije, -“vamos a ver, ¿qué es lo que está cambiando en el mundo y cómo puede un abogado ayudar en ese cambio?”. La conversación acabó derivando en la tecnología e internet,  y lo que han crecido estos mercados y lo que van a seguir creciendo. Entonces, llegamos a una conclusión. “¿Por qué no te especializas en ser abogado de tecnología e internet?” -le dije. -“En esto seguro que hay mucha menos competencia y, cuanto antes empieces a posicionarte como una gran profesional, más clientes tendrás y más fácil te será tener una cartera de clientes, ¿no crees?”.

A ella le gustó tanto la idea que empezó a formarse por su cuenta en esas materias y a día de hoy, recién acabada la carrera , ya está trabajando como abogada en un despacho experto en derecho de internet. Empezó a asistir a reuniones donde se hablaba de estos temas, y, cómo eran cuatro gatos y ella era la única persona joven de allí, pronto uno de los asistentes le dijo, -“Veo que te interesa todo esto, ¿te gustaría empezar a trabajar con nosotros?”.

Entonces, ¿por qué no haces tú lo mismo?.

¿Cual es el futuro de tu profesión? ¿Hacia donde se dirige?

¿Cómo puedes ayudar para que ese futuro llegue lo antes posible?

 

Un experimento que hice

Puede que la mayoría de los lectores de este texto estén en una situación donde la ley de la oferta y la demanda no les favorezca. Tienen que buscar clientes, o empresas que les contraten, o temen que si su jefe les despide, les cueste mucho encontrar un empleo.

Pero, no es para todo el mundo así. Hace tres años, la prestigiosa revista de la universidad de Harvard publicó un artículo que se titulaba. “Científico de datos, la profesión más sexy del siglo 21”

científico de datos

Por eso, pensé, ¿Cuanto tiempo le costará encontrar trabajo a un experto en “Data Science”? Vamos a probarlo.

Entré en Linkedin y creé un perfil falso. Antonio Martínez lo llamé. Subí una foto de un chico cualquiera, puse que había estudiado informática en Madrid y que había hecho un curso gratuito de Coursera sobre “Data Science”.  Finalmente agregué únicamente como amigo a mi perfil real de linkedin, y así me permitió buscar otras personas a las que agregar. Concretamente cinco recruiters.

¿Cuánto tiempo creéis que me constó conseguir una oferta de trabajo? ¿Una semana? ¿Un par de días?

A los 10 minutos de haber creado el perfil, ya tenía un mensaje con una oferta de trabajo. Y no exagero, ¡a los 10 minutos!

oferta de trabajo a los 10 minutos

Luego, si eres de los que piensan que “no hay trabajo”, quizá este experimento te haya hecho cambiar de opinión.

Por lo tanto, ¿la única solución es hacerse informático, estudiar estadística y “big data”? Claro que no. Hay miles de profesiones nuevas, lo que pasa es que aún no las has descubierto. Pero no te preocupes, las iremos comentando en este blog.

 

Reinventarse no es la única opción.

Por lo que estamos comentando en este texto, puedes estar preguntándote: ¿es imposible triunfar como arquitecto, o fotógrafo, o abogado hoy en día? La respuesta es clara, por supuesto que se puede triunfar hoy en día empezando desde cero en día en cualquier profesión. Simplemente, debes de saber que te será mucho más difícil triunfar si la ley de la oferta y la demanda no juega en tu favor.

Ahora, tu decides. ¿Vas a seguir luchando en un océano rojo, lleno de competencia y poca demanda? ¿Vas a especializarte en algo de tu sector que está menos competido o que tiene más proyección de crecimiento futuro? ¿O vas a reinventarte completamente y adentrarte en un sector con muchísimo potencial?

Sea cual sea tu opción elegida, en siguientes artículos veremos cómo actuar para conseguir una mejor estratégia laboral. Suscríbete y te enviaré mis próximos artículos 😉

Comentarios, críticas, correcciones y aportaciones son muy bienvenidas. Comparte si lo has encontrado útil.

6 comentarios en “Sobran profesionales como tú. (La ley oferta-demanda)

  1. veamos, recruiters hay a patadas. El hecho de que un recruiter se fijara en tu perfil falso de Linkedin no quiere decir absolutamente nada.

    De hecho, los recruiters se pasan el dia mirando Linkedin y dando la brasa. Pero eso no significa que te vayan a ofrecer un trabajo. Significan que cogeran tu Cv y lo enviaran a algún cliente que obviamente no se chupa el dedo y que te hará pasar por un proceso de selección para comprobar si eres un tipo con conocimientos y experiencia en Big Data o eres un impostor.

    1. solo quería demostrar que lo que están buscando es este tipo de perfiles. No que iba a conseguir un trabajo de esto, si realmente es un perfil falso, obviamente.

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